Escritos libertarios
Escritos libertarios Calígula, un príncipe amable hasta entonces, se da cuenta a la muerte de Drusila, su hermana y amante, de que la evolución del mundo no es satisfactoria. Entonces, obsesionado por lo imposible, envenenado por el desprecio y el horror, intenta ejercer, mediante el asesinato y la perversión sistemática de todos los valores, una libertad que, al final, descubrirá que no es la buena. Rechaza la amistad y el amor, la simple solidaridad humana, el bien y el mal. Se toma al pie de la letra a los que lo rodean, los fuerza con su rechazo y con la rabia de destrucción a la que lo arrastra su pasión de vivir.
Pero si su verdad es rebelarse contra el destino, su error es negar lo que lo une a los hombres. No se puede destruir todo sin destruirse uno mismo. Por eso, Calígula despuebla el mundo de su alrededor y, fiel a su lógica, hace lo necesario para armar contra él a los que terminarán por matarlo. Calígula es la historia de un suicida superior. Es la historia de los errores más trágicos. Infiel al hombre por fidelidad a sí mismo, Calígula consiente en morir por haber comprendido que ningún ser puede salvarse solo y que no se puede ser libre contra los demás hombres.