La peste
La peste Rieux vació su vaso.
—Vamos —dijo—, tenemos mucho que hacer.
Salió.
Tarrou lo siguió, pero en el momento de salir se volvió hacia Rambert y le dijo:
—¿Usted sabe que la mujer de Rieux se encuentra en un sanatorio a cientos de kilómetros de aqu�
Rambert hizo un gesto de sorpresa. Pero Tarrou habÃa salido ya.
A primera hora de la mañana Rambert telefoneó al doctor.
—¿AceptarÃa usted que yo trabaje ahà hasta que haya encontrado el medio de irme?
A lo largo del hilo hubo un silencio y después:
—SÃ, Rambert. Se lo agradezco mucho.