La peste
La peste —¿Le importa a usted que suba un poco a la terraza?
—Nada de eso. ¿Quiere usted verlos desde allá arriba, eh? Haga lo que quiera. Pero son siempre los mismos.
Rieux se dirigió hacia la escalera.
—DÃgame, doctor, ¿es cierto que van a levantar un monumento a los muertos de la peste?
—Asà dice el periódico. Una estela o una placa.
—Estaba seguro. Habrá discursos.
El viejo reÃa con una risa ahogada.
—Me parece estar oyéndolos: "Nuestros muertos…", y después atracarse.