Los justos
Los justos KALIAYEV. —(Después de un silencio). Nadie te querrá nunca como yo te quiero.
DORA. —Lo sé. Pero ¿no es preferible querer como todo el mundo?
KALIAYEV. —No soy cualquiera. Te quiero como soy.
DORA. —¿Me quieres más que a la justicia, más que a la organización?
KALIAYEV. —No te separo de la organización y la justicia.
DORA. —SÃ, pero contéstame; te lo ruego, contéstame. ¿Me quieres en la soledad, con ternura, con egoÃsmo? ¿Me querrÃas si fuera injusta?
KALIAYEV. —Si fueras injusta y pudiese quererte, no te querrÃa a ti.
DORA. —No contestas. Dime esto solamente; ¿me querrÃas si yo no estuviera en la organización?
KALIAYEV. —¿Dónde estarÃas, entonces?
DORA. —Recuerdo el tiempo en que estudiaba. ReÃa. Era hermosa entonces. Me pasaba las horas paseando y soñando. ¿Me querrÃas ligera y despreocupada?
KALIAYEV. —(vacila; en voz muy baja). Me muero de ganas de decirte que sÃ.