Los justos
Los justos En el piso de los terroristas. Por la mañana.
Se levanta el telón en silencio. Dora y Annenkov en escena, inmóviles. Se oye una vez el timbre de la entrada. Annenkov hace un gesto para detener a Dora que parece querer decir algo. El timbre suena dos veces seguidas.
ANNENKOV. —Es él.
(Sale. Dora aguarda, sin moverse. Annenkov vuelve con Stepan, a quien agarra por los hombros).
ANNENKOV. —¡Es él! Aquí está Stepan.
DORA. —(se acerca a Stepan y le da la mano). ¡Qué alegría, Stepan!
STEPAN. —Hola, Dora.
DORA. —(le mira). Tres años ya.
STEPAN. —Sí, tres años. El día que me detuvieron, iba a reunirme con vosotros.
DORA. —Te esperábamos. Pasaba el tiempo y cada vez se me encogía más el corazón. No nos atrevíamos ni a mirarnos.
ANNENKOV. —Tuvimos que cambiar de piso otra vez.
STEPAN. —Lo sé.
DORA. —¿Y allá, Stepan?
STEPAN. —¿Allá?
DORA. —¿En la cárcel?
STEPAN. —La gente se evade.
