Juvenilia

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Un chiste final, implícito, para la coalición: Chicos, vayan al colegio secundario (que no es obligatorio), admiren a los profesores sabios, hablen francés, no beban y no sean viciosos ni fantasiosos, y podrán llegar a ser futuros funcionarios del Estado, en el interior y en el exterior de la nación.

JUVENILIA, DEL MINISTRO CANÉ, ES APLAUDIDA RÁPIDAMENTE Y ANÓNIMAMENTE POR EL MINISTRO WILDE

La carta de E. Wilde a Cané a propósito de la publicación de Juvenilia, en 1884, apareció sin firma en Sud-América, órgano casi oficial de la coalición, el 20 de mayo de 1884.

Wilde despolitiza y deshistoriza totalmente la lectura, porque compara los recuerdos de Juvenilia con sus propios recuerdos del Colegio de Concepción del Uruguay (prov. de Entre Ríos), y dice que son exactamente los mismos. Binomio era un tal Chicharra. Los dos colegios, su comida y su tristeza son también los mismos. Lo que le gusta a Wilde de Juvenilia es que pudo encontrarse allí, en ciertas partes comunes: la desolación de los primeros días del internado, la pobreza de su familia. Y, para pasar a 1880, compara el recién llegado al colegio suyo y de Cané con algún viejo socio retraído del Club del Progreso, que va poco y lo reciben como intruso. Lo que el ministro de Instrucción Pública dice al final se cumple:


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