Juvenilia
Juvenilia Los patricios más o menos pobres (y que representan la pobreza en sus textos: Cané, López, Wilde, los hijos de los exiliados de Rosas y los nietos de los héroes de la independencia), que son, casi todos, funcionarios importantes del nuevo Estado, hablan del corte y del cambio, en forma de autobiografías «reales» o ficcionales. Son memorias de infancia y adolescencia escritas como cuentos, novelas, recuerdos, crónicas, notas de viaje o charlas. Y construyen, a partir de la representación del cambio y de la memoria, la historia de la nación anterior, en sus dos versiones políticas opuestas, porteña y provinciana. López y Cané representan a sus enemigos políticos (que en cada texto son opuestos: porteños en un caso y provincianos en otro) como incultos, como el afuera de la cultura. (Y si se incluye a las Memorias de Mansilla se tienen otras versiones políticas opuestas). Los patricios conversan entre sí, en la coalición, sobre la herencia política y cultural de la nación.