Juvenilia
Juvenilia Se educaba allà desde tiempo inmemorial un tipo acabado de bohemio, lleno de buenas condiciones de corazón, haragán como una marmota, dormilón como el sÃmil, con una cabeza enorme, cubierta de una melena confusa y tupida como la baja vegetación tropical; reñido con los libros, que no abrÃa jamás, y respondiendo al nombre de Galerón, sin duda por las dimensiones colosales del sombrero, que tenÃa la función obligatoria y difÃcil de cubrir aquella cabeza ciclópea. Más tarde le he encontrado varias veces en el mundo, ya en buena situación, ya bajo el peso de serias desgracias; le he conservado siempre un cariño inalterable. Le encontré en Arica, entre el ejército bloqueado de Montero, como corresponsal de un diario de Lima; estaba a bordo de la Unión el dÃa sombrÃo de Angamos en que murió Grau. Luego volvà a verle en Lima; Piérola, cuya fortuna polÃtica habÃa seguido y que estaba entonces en el poder, le ofreció empleos bastante lucrativos; sólo quiso aceptar un pequeño mando militar y un puesto en la vanguardia. Esa conducta honrosa compensa muchas faltas. HabÃa hecho también la campaña del Paraguay.