La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras »Y no solamente eso, señores. Con lo dicho, las tareas del Sindicato de las Salamandras están lejos de verse agotadas. El Sindicato de las Salamandras se dedicará también a buscar en todo el mundo trabajo para millones de salamandras. Presentará planes e ideas para dominar el mar. Propagará la utopía y los sueños fantásticos. Presentará proyectos para nuevas costas y nuevos canales, para la construcción de diques que unan los continentes, para toda una cadena de islas artificiales al servicio de los vuelos transoceánicos, para nuevos continentes construidos en medio de los mares. ¡Allí está el porvenir de la humanidad! Señores, cuatro quintas partes de nuestro globo están cubiertas de agua; sin duda, es demasiado. La superficie de nuestro planeta, el mapa de los mares y las tierras debe rectificarse. Nosotros vamos a proporcionar al mundo los obreros del mar, señores. Esto ya no será el estilo del capitán van Toch. El cuento de aventuras sobre perlas y corales lo sustituiremos por un himno al trabajo. ¡O vamos a ser simples tenderos, o vamos a ser creadores! Pero si no pensamos en los continentes y en los océanos, no habremos estado a la altura de nuestras posibilidades. Aquí, señores míos, se ha hablado del precio al que se debe vender una pareja de salamandras. Me gustaría que pensáramos en los miles de millones de salamandras, en los millones y millones de unidades de fuerza de trabajo, en la transformación de la corteza terrestre, en nuevos génesis y nuevas épocas geológicas. Hoy ya podemos hablar de una nueva Atlántida, de viejos continentes que avanzarán más hacia el mundo marino, de Nuevos Mundos que se edificará la Humanidad por sí misma. Perdonen, señores, quizá les parezca utopía. Sí, entramos realmente en la UTOPÍA. ¡Ya estamos en ella, amigos! Debemos solucionar el futuro de las salamandras, solamente, en su aspecto técnico». (¡Y económico!).