La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras Como hemos dicho, la colección del señor Povondra contenía mucho material único sobre toda la historia de las salamandras. Con eso no queremos decir, sin embargo, que bastase para contentar a un historiador científico. Primero: el señor Povondra, que no había tenido una educación especializada sobre la forma de contribuir a la historia de la ciencia, ni sobre los métodos de archivo, no adjuntaba a sus recortes ninguna nota sobre la fuente de información o la fecha de su publicación, por lo que no se sabe cuándo ni dónde se publicaron la mayoría de los documentos archivados. Segundo: el señor Povondra guardaba con preferencia artículos largos, por considerarlos más importantes, mientras que las noticias cortas y despachos sencillos los tiraba al cesto de los papeles. Como consecuencia de ello, conservamos de aquella época poquísimas noticias y datos. Y tercero: en el asunto intervenía a menudo la mano de la señora Povondra. Cuando las cajas del señor Povondra se llenaban demasiado, sacaba silenciosamente y a escondidas algunos recortes y los quemaba, operación que repetía varias veces al año. Conservaba solamente aquellos que no aumentaban con tanta rapidez, o sea, los recortes impresos en malabar, tibetano o copto. Se podría decir que éstos estaban completos, pero por ciertas fallas de nuestra educación, no nos sirven para nada. El material que tenemos a nuestra disposición sobre la historia de las salamandras es, básicamente, para nosotros, como el Registro de la Propiedad del siglo VIII después de J. C, o como las poesías completas de Safo. Solamente por casualidad se conservaron fragmentos sobre éste o aquel acontecimiento de la historia del mundo que, a pesar de todos los vacíos, tratamos de presentarles a ustedes bajo el título: «Tras las huellas de la civilización».