La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras A otras salamandras con las que experimentábamos se les obligó a dar vueltas a una rueda en un ambiente seco. Al cabo de tres horas, su capacidad de trabajo empezó a disminuir, pero subió de nuevo al ser rociadas en abundancia. Rociándolas con bastante frecuencia consiguieron las salamandras dar vueltas a la rueda durante diecisiete, veinte y, en un caso, hasta veintiséis horas consecutivas, mientras que un hombre, al cabo de cinco horas de trabajo mecánico, estarÃa considerablemente agotado. De estos experimentos debemos sacar la siguiente conclusión: las salamandras pueden ser bien aprovechadas para trabajos en tierra seca, bajo dos condiciones: que no estén directamente al sol y que, de vez en cuando, se las rocÃe con agua fresca.