La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras En otra serie de experimentos, conseguimos comprobar cuánto tiempo resisten las salamandras sin alimentos. Pueden ayunar tres semanas o más sin que se advierta en ellas otro síntoma que un ligero malestar. A una salamandra experimental la dejé hambrienta durante seis meses; durante los últimos tres meses dormía sin interrupción y sin moverse. Cuando después tiré en su barril unos pedazos de hígado, estaba tan débil que no reaccionó y tuvo que ser alimentada artificialmente. Al cabo de algunos días comía ya normalmente y estaba lista para nuevos experimentos.