La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras «El proceso por el que el hombre trata de organizarse de alguna manera en Humanidad es tan viejo como la misma civilización, como las primeras leyes y los primeros pueblos. Si al cabo de tantos miles de años sólo se ha llegado —como hoy podemos verlo— a hacer mucho más profundo ese abismo entre las razas, naciones, clases y opiniones mundiales, entonces ya no podemos cerrar los ojos ante el hecho de que el desgraciado intento histórico de hacer de todos los hombres, sin más ni más, una Humanidad, ha fracasado definitiva y trágicamente. Después de todo, ya empezamos a darnos cuenta —y de ahí esos intentos y planes de unificar al género humano de otra manera, haciendo sitio solamente para una nación, una clase, una religión. Mas ¿quién puede decir hasta qué punto estamos infectados de esa enfermedad incurable llamada diferenciación? Más tarde o más temprano, cada presunto “todo” homogéneo se desmoronará irremediablemente en grupos sin coordinación, con diferentes intereses, partidos, posiciones, etc., que, o bien se destrozarán entre sí, o sufrirán de nuevo los tormentos de la vida en común. No hay salida posible, nos movemos en un círculo vicioso, pero la evolución no puede moverse continuamente en circunferencia. Por eso la naturaleza se ocupó por sí misma del asunto, haciendo sitio en el mundo a las salamandras».