La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras «Hoy viven en nuestro planeta unos veinte mil millones de salamandras civilizadas, o sea, unas diez veces el número total de la Humanidad. De esto se desprende, por la necesidad biológica y la lógica de la historia, que las salamandras esclavizadas tendrán que liberarse; que, siendo homogéneas, tendrán que unirse, y que convirtiéndose así en el mayor poder que ha visto nunca el mundo, tendrán que tomar la dirección de él. ¿Creéis que son tan locas como para respetar después al hombre? ¿Creéis que repetirán la histórica equivocación que cometió siempre el que sometió a las naciones y clases vencidas en vez de aniquilarlas? ¿De los que, por orgullo, establecían nuevas diferencias entre la gente para después, por magnanimidad o idealismo, esforzarse en revocarlas? No, este disparate de la historia no lo repetirán las salamandras (exclama Wolf Meynert) aunque sólo sea porque seguirán los consejos y advertencias de mi libro. Serán herederas de toda la civilización humana; caerá en su regazo todo lo que hemos hecho, todo lo que hemos intentado para llegar a dominar el mundo; pero irían contra sí mismas si, con esta herencia, quisieran también quedarse con nosotros. Tienen que prescindir de los seres humanos si quieren conservar su homogeneidad racial. Si así no lo hiciesen, propagaríamos entre ellas, antes o después, nuestras dos inclinaciones destructivas: crear diferencias y sufrirlas. Pero no nos atrevamos a esto. Hoy, cualquier ser que continúe la historia del hombre, ya no repetirá las locuras suicidas de la Humanidad».