La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras «No hay duda de que el mundo de las salamandras será más feliz de lo que fue el del género humano. Será unido, homogéneo y estará dominado por el mismo espÃritu. Las salamandras no se distinguirán unas de otras por la lengua, opiniones, religión ni exigencias vitales. No habrá entre ellas diferencias culturales ni de clase, sino la diferencia del trabajo. Nadie será señor o esclavo, porque todos servirán al Gran Conjunto de las Salamandras, que será su Dios, su Gobierno, su patrono y director espiritual. Formarán una sola nación con un solo nivel, un mundo mejor y más perfecto que el nuestro. Serán un poderoso y feliz Mundo Nuevo. ¡Hagámosle, pues, sitio!».
«La Humanidad, que se apaga, ya no puede hacer otra cosa que apresurar su propio fin, en una trágica belleza, siempre que no sea ya demasiado tarde».