La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras A la una de la mañana (era el 20 de noviembre), captaron los radioaficionados en sus aparatos fuertes interferencias en la mayor parte de Europa, como si transmitiera una nueva y potente emisora. La encontraron en la longitud doscientos tres. Se oía como el ruido de máquinas o de olas marinas; en medio de esta especie de susurro interminable se oyó de pronto una voz terrible y cavernosa (todos la describían de la misma manera: hueca, graznante, como si fuese una voz artificial y, además, aumentada considerablemente por el megáfono); y esta voz de rana clamaba excitada: «¡Haló, haló, haló! Chief Salamander speaking. Stop broadcasting, you men! Stop your broadcasting! Haló, Chief Salamander speaking!». Después otra voz, extrañamente hueca, preguntó: «Ready Ready». En esto se oyó un sonido como cuando se conecta algo y de nuevo una voz extraña dijo: «¡Atención! ¡Atención! ¡Atención! ¡Haló! ¡Ahora!».