La guerra de las salamandras

La guerra de las salamandras

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Una golosina.

—Yes, golosina. Sólo que, los pobrecitos, tienen las manos demasiado finas para poder abrir esas conchas. ¡Qué vida tan dura, yes! —el capitán bebió—. Después, meditando sobre todo ello, me dije: Cuando esos lagartos vieron a los cingaleses arrancar las madreperlas, seguramente se dijeron: «¡Ajá!, ellos se las comen», y quisieron ver cómo las abrían los muchachos. Un cingalés es bastante parecido a un lagarto, pero estos lagartos son mucho más listos que cualquier cingalés o bataco. Y el bataco nunca aprende más que a robar —añadió el capitán van Toch indignado.

—Pues bien, cuando yo les hacía chiss, chiss en la playa y me retorcía como un lagarto, seguramente pensaron que era una salamandra grandota. Por eso no se asustaron demasiado y vinieron a que les abriese aquella madreperla. ¡Así son de inteligentes y confiados esos animales!

El capitán van Toch se ruborizó y siguió contando:

—Cuando ya los conocía un poco mejor, señor Bondy, me desnudé un día completamente para parecerme más a ellos, para estar completamente libre de ropas. Pero los lagartos se extrañaban al ver mi pecho tan peludo y todas esas cosas… Yes. —El capitán se pasó el pañuelo por su bronceada nuca—. No sé si no le parecerá mi historia demasiado larga, señor Bondy.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker