La guerra de las salamandras

La guerra de las salamandras

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

4

La empresa del capitán van Toch

Al referir todo esto, al capitán van Toch se le erizaban los cabellos en la nuca de entusiasmo y emoción.

—Yes, señor, eso fue lo que juré. Desde aquel día, muchacho, no he tenido un momento de tranquilidad. En Batang pedí vacaciones y les envié a aquellos judíos de Amsterdam ciento cincuenta perlas, todas las que me habían traído los animalitos. Después encontré a un hombre, era dayak y cazador de tiburones, de ésos que los matan bajo el agua. Un ladrón y asesino terrible. Y con él, después de vagar algún tiempo por los barcos, volví de nuevo a Tana Masa. «Ahora, fellow», le dije, «con tu cuchillo vas a matar a esos tiburones para que dejen tranquilos a mis lagartos». Pero aquel dayak era tan asesino y tan pagano que no se preocupaba de mis tapa-boys. Diablo o no diablo, a él le daba igual. Y yo, mientras tanto, observaba a aquellos lagartos y hacía experimentos con ellos. Ya verás, tengo un gran libro en el que escribía todos los días.

El capitán sacó del bolsillo de su chaqueta algunas notas que empezó a hojear.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker