La guerra de las salamandras
La guerra de las salamandras —Como el que ve visiones —sugirió el señor Bondy.
—Yes, eso es, como el que ve visiones. Todo esto me daba tantas vueltas en la cabeza que decidà quedarme con mi barco, en aquel lugar, todavÃa un dÃa más. Y al atardecer, volvà otra vez a la BahÃa del Diablo y de nuevo contemplé cómo los tiburones mataban a mis indefensos lagartos. Aquella noche, muchacho, juré que no iba a dejar las cosas asÃ. A todos ellos les di mi palabra de honor, señor Bondy. ¡Tapa-boys, Captain J. van Toch os promete, bajo estas estrellas, que os ayudará!