La krakatita
La krakatita —¡No iré a ninguna parte! ¿Dónde está Tomeš?
—¿Qué? Ahá, su querido Tomeš. Bueno, por el momento está muy lejos. Esta es la llave de su laboratorio. Nadie le interrumpirá. Es una lástima que yo no tenga tiempo libre.
—Carson —quiso detenerlo Prokop, pero se quedó en un gesto tan autoritario que no se atrevió a hacer nada más, y el señor Carson se escurrió fuera, silbando como un canario amaestrado.