La krakatita
La krakatita Casi en ese mismo instante, fue atacado el centinela nocturno de la salida C: de buenas a primeras, alguien negro y enorme le empezó a endilgar golpes espantosos en la mandíbula. El centinela, un gigante rubio, extremadamente sorprendido, aguantó un rato antes de que se le ocurriera silbar. Entonces ese alguien, con horribles imprecaciones, lo soltó y corrió de nuevo al tenebroso parque. Después se dio la alarma a los refuerzos y numerosas patrullas se pusieron a recorrer el parque.