La krakatita
La krakatita El perrillo pequinés de la princesa, Toy, olisqueó desde algún sitio a su ama y, dando gañidos de alegría, voló hacia ella a través de los macizos de flores y los matorrales. «¡Ahí está, jaja! ¿Pero qué es esto?». El perrillo estaba aterrado: «El Gran Misántropo la está zarandeando, se muerden, se bambolean en una lucha silenciosa y furiosa. Ahá, la Ama ha perdido, deja caer las manos y yace gimiendo en los brazos del Misántropo, que ahora la está estrangulando». Y Toy empezó a gritar «¡Socorro! ¡Socorro!» en su idioma, perruno o chino. La princesa se zafó de los brazos de Prokop.
—Incluso el perro, incluso el perro —se echó a reír nerviosa—. ¡Vamos!