La krakatita
La krakatita »Creativa, laboriosa debilidad humana, todas las obras buenas y honradas vienen de ti; tu trabajo es ligar y unir, combinar las partes y mantener lo que está unido. ¡Maldita sea la mano que libera la fuerza! ¡Maldito sea aquél que altera el vínculo que ata a los elementos! La humanidad no es más que una barquichuela en medio de un océano de fuerzas; y tú, tú desencadenas tempestades nunca antes vistas…».
»Sí, yo desencadeno tempestades nunca antes vistas; entregaré la krakatita, elemento desatado, y se hará pedazos la barquichuela de la humanidad. Miles y miles de personas morirán. Naciones enteras serán exterminadas y ciudades borradas de la superficie de la tierra; no habrá límites para aquél que tenga en sus manos esta arma y depravación en su corazón. Tú lo has hecho posible. Qué espantosa es la pasión, krakatita del corazón humano; y malvado es todo lo que surge de ella».
Miró a la princesa… sin odio, desgarrado por un amor intranquilo y por la compasión. ¿En qué estaría pensando ella ahora, tan rígida y absorta? Se inclinó y la besó en un hombro. «Por esto es por lo que entrego la krakatita; la entregaré y me marcharé de aquí para no ser testigo del horror y la vergüenza de mi derrota. Pagaré un precio espantoso a cambio de mi amor, y me marcharé…».