La krakatita
La krakatita —Camaradas —habló el anciano—, habéis dado la bienvenida al camarada Krakatita… con espontánea alegrÃa…, con espontánea e intensa alegrÃa que… que quisiera expresar también desde el cargo de la presidencia. Sé bienvenido entre nosotros, camarada Krakatita. Damos también la bienvenida a nuestro presidente Daimon… y le damos las gracias. Ruego al camarada Krakatita que tome asiento… como invitado… en el podio presidencial. Los delegados, que den su opinión acerca de si debo presidir la reunión yo… o el presidente Daimon.
—¡Daimon!
—¡Mazaud!
—¡Daimon!
—¡Mazaud! ¡Mazaud!
—Al diablo con sus formalidades, Mazaud —bramó Daimon—. Presida y punto.
—La reunión continúa —gritó el anciano—. Tiene la palabra el delegado Peters.