Mentira
Mentira Al abrirlo, encontró un libro. En la primera página, una nota escrita con una caligrafía que reconoció al instante:
"Siempre hay dos versiones de una historia. Esta es la mía."
Era un diario. Marcelo lo había escrito durante su tiempo en el centro, y ahora se lo entregaba como una última oportunidad para que ella entendiera lo que él no había podido expresar en palabras.
Xenia se encerró en su habitación, el diario entre las manos como si fuera un objeto peligroso. Durante horas, lo leyó en silencio, sus ojos recorriendo cada página con una mezcla de fascinación y horror.
Marcelo relataba su infancia en un hogar roto, lleno de violencia y abandono. Contaba cómo había crecido sintiéndose invisible, siempre buscando algo que llenara el vacío que llevaba dentro. Y luego hablaba de la noche de la pelea, describiéndola con una claridad que hacía que cada detalle cobrara vida en su mente.
—"No quería que muriera. Nunca quise eso. Pero cuando me di cuenta de lo que había hecho, ya era demasiado tarde."
Las palabras eran brutales, desgarradoras, y Xenia sintió lágrimas rodar por sus mejillas mientras leía. Pero lo que más la impactó no fue la culpa que Marcelo sentía, sino su lucha por aceptar que, a pesar de todo, merecía una segunda oportunidad.