Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
Cómo ganar amigos e influir sobre las personas Una vez tras otra, durante la Guerra Civil, Lincoln puso un nuevo general al frente del Ejército del Potomac, y cada uno a su turno —McClellan, Pope, Burnside, Hooker, Meade— cometió algún trágico error e hizo que Lincoln recorriera su despacho, a grandes pasos, presa de la desesperación. Media nación censuraba acremente a esos generales incompetentes, pero Lincoln, «sin malicia para nadie, con caridad para todos», conservaba la calma. Una de sus máximas favoritas era: «No juzgues si no quieres ser juzgado».
Y cuando la Sra. de Lincoln y otras personas hablaban duramente de la gente del sur de los Estados Unidos, Lincoln respondía: «No los censuréis; son tal como seríamos nosotros en circunstancias similares».
Pero si un hombre ha tenido alguna vez la ocasión de criticar, ese hombre ha sido Lincoln, a buen seguro. Tomemos un ejemplo: