A traves del espejo
A traves del espejo Se lo dije bien fuerte y alto; fui y se lo grité al oído...
Humpty Dumpty elevó la voz hasta aullar casi y Alicia pensó con un ligero estremecimiento: -¡No habría querido ser ese mensajero por nada del mundo!
Pero, ¡qué tipo más vano y engolado! Me dijo: «¡No hace falta hablar tan alto!»
¡Si que era necio el badulaque! «Iré a despertarlos» dijo «siempre que...» Con un sacacorchos que tomé del estante fui a despertarlos yo mismo al instante.
Cuando me encontré con la puerta atrancada, tiré y empujé, a patadas y a puñadas.
Pero al ver que la puerta estaba cerrada intenté luego probar la aldaba...
A esto siguió una larga pausa. -¿Eso es todo? -preguntó tímidamente Alicia. -Eso es todo -dijo Humpty Dumpty. -¡Adiós! Esto le pareció a Alicia un tanto brusco; pero después de una indirecta tan directa, concluyó que no sería de buena educación quedarse ahí por más tiempo. De forma que se puso en pie y le dio la mano: -¡Adiós y hasta que nos volvamos a ver! -le dijo de la manera más jovial que pudo.
-No creo que te reconozca ya más, ni aunque nos volviéramos a ver --replicó Humpty Dumpty con tono malhumorado, concediéndole un dedo para que se lo estrechara de despedida. -Eres tan exactamente igual a todos los demás...