A traves del espejo
A traves del espejo -Me temo que eso no quedaría demasiado bien... -No quedaría bien así solo -interrumpió con bastante ansiedad-pero, ¡no tienes idea de cómo cambia al mezclarlo con otras cosas!... Tales como pólvora y pasta de lacrar. Pero tengo que dejarte aquí -terminó, pues acababan de llegar al lindero del bosque.
A Alicia se le reflejaba el asombro en la cara: no podía menos de pensar con ese budín.
-Estás triste -dijo el caballero con voz inquieta-déjame que te cante una canción que te alegre.
-¿Es muy larga? -preguntó Alicia, pues había oído demasiada poesía aquel día.
-Es larga -confesó el caballero-¡pero es tan, tan hermosa! Todo el que me la ha oído cantar..., o se le han saltado las lágrimas o si no...
¿O si no qué? -insistió Alicia pues el caballero se habla quedado cortado de golpe.
-O si no se les ha saltado nada, esa es la verdad. La canción la llaman «Ojos de bacalao».
-¡Ah! ¿Conque ese es el nombre de la canción, eh? -dijo Alicia, intentando dar la impresión de que estaba interesada.
-No, no comprendes -corrigió el caballero, con no poca contrariedad-. Así es como la llaman, pero su nombre en realidad es «Un anciano viejo viejo».
-Entonces, ¿debo decir que así es como se llama la canción? -se corrigió a su vez Alicia.