A traves del espejo
A traves del espejo Alicia se puso en pie, hizo una reverencia y volvió a sentarse de nuevo. Al llegar al siguiente piquete, la Reina se volvió de nuevo y esta vez le dijo: -Habla en francés cuando no te acuerdes de alguna palabra en castellano... acuérdate bien de andar con las puntas de los pies hacia afuera... y ¡no te olvides nunca de quién eres!
Esta vez no esperó a que Alicia le hiciera otra reverencia, sino que caminó ligera hacia el próximo piquete, donde se volvió un momento para decirle «adiós» y se apresuró a continuar hacia el último. Alicia nunca supo cómo sucedió, pero la cosa es que precisamente cuando la Reina llegó al último piquete, desapareció. Sea porque se había desvanecido en el aire, sea porque había corrido rápidamente dentro del bosque (-Y vaya que si puede correr -pensó Alicia) no había manera de adivinarlo; pero el hecho es que había desaparecido y Alicia se acordó de que ahora era un peón y que pronto le llegaría el momento de avanzar.