A traves del espejo
A traves del espejo -¡Vale! -le interrumpió el mosquito-: Pues allí, encaramado en medio de ese arbusto, verás a un tábano-de-caballitos-de-madera. También él está todo hecho de madera y se mueve por ahí balanceándose de rama en rama.
-¿De qué vive? -preguntó Alicia, con gran curiosidad. -Pues de savia y serrín -respondió el mosquito-. ¡Sigue con esa lista! Alicia contempló al tábano-de-caballitos-de-madera con gran interés y decidió que seguramente lo acababan de repintar porque tenía un aspecto tan brillante y pegajoso; y entonces continuó: -Luego, está la luciérnaga.
-Mira ahí, sobre esa rama encima de tu cabeza -señaló el mosquito-y verás una hermosa luciérnaga de postre. Su cuerpo está hecho de budín de pasas, sus alas de hojas de acebo y su cabeza es una gran pasa flameando al coñac.
-¿Y de qué vive? -preguntó Alicia, igual que antes. -Pues de turrones y mazapán -respondió el mosquito-, y anida dentro de una caja de aguinaldos.
-Luego, tenemos a la mariposa -continuó Alicia, después de haber echado un buen vistazo al insecto de la flameante cabeza y de haberse preguntado -¿Y no será por eso que a los insectos les gusta tanto volar hacia la llama de las velas...?, ¿por qué todos quieren convertirse en luciérnagas de postre?