A traves del espejo
A traves del espejo Así que caminaron juntos por el bosque, Alicia abrazada tiernamente al cuello suave del cervato, hasta que llegaron a otro campo abierto; pero, justo al salir del bosque, el cervato dio un salto por el aire y se sacudió del brazo de Alicia. -¡Soy un cervato! -gritó jubilosamente-, y tú... ¡Ay de mí! ¡Si eres una criatura humana! -Una expresión de pavor le nubló los hermosos ojos marrones y al instante salió de estampida.
Alicia se quedó mirando por donde huía, casi a punto de romper a llorar, tal era la pena que le había causado perder tan súbitamente a un compañero de viaje tan amoroso -En todo caso -dijo-al menos ya me acuerdo de cómo me llamo, y eso me consuela un poco: Alicia... Alicia... y ya no he de olvidar. Y ahora, vamos a ver cuál de esos postes indicadores he de seguir, ¿por dónde habré de ir?
No era una cuestión demasiado difícil de resolver, pues sólo había un camino por el bosque y los dos postes señalaban, con los índices de sus dos manos indicadoras, en la misma dirección. -Lo decidiré -se dijo Alicia-cuando el camino se bifurque y señalen en direcciones contrarias.