A traves del espejo
A traves del espejo Ambos estaban parados bajo un árbol, con el brazo por encima del cuello del otro y Alicia pudo percatarse inmediatamente de cuál era quién porque uno de ellos llevaba bordado sobre el cuello «DUM» y el otro «DEE». -Supongo que ambos llevarán bordado «TWEEDLE» por la parte de atrás -se dijo Alicia.
Estaban ahà tan quietecitos que Alicia se olvidó de que estuviesen vivos y ya iba a darles la vuelta para ver si llevaban las letras «TWEEDLE» bordadas por la parte de atrás del cuello, cuando se sobresaltó al oÃr una voz que provenÃa del marcado «DUM».
-Si crees que somos unas figuras de cera -dijo-deberÃas de pagar la entrada, ya lo sabes. Las figuras de cera no están ahà por nada. ¡De ninguna manera!
-¡Por el contrario! -intervino el marcado «DEE»-. Si crees que estamos vivos, ¡deberÃas hablarnos!
-Os aseguro que estoy apenadÃsima -fue todo lo que pudo decir Alicia, pues la letra de una vieja canción se le insinuaba en la mente con la insistencia del tic-tac de un reloj, de tal forma que no pudo evitar el repetirla en voz alta.
Tweedledum y Tweedledee decidieron batirse en duelo; pues Teweedledum dijo que Tweedledee le habÃa estropeado su bonito sonajero nuevo.
Bajó entonces volando un monstruoso cuervo, más negro que todo un barril de alquitrán;