A traves del espejo
A traves del espejo ¡y tanto se asustaron nuestros héroes que se olvidaron de todos sus duelos!
-Ya sé lo que estás pensando -dijo Tweedledum-; pero no es como tú crees. ¡De ninguna manera!
-¡Por el contrario! -continuó Tweedledee-. Si hubiese sido asÃ, entonces lo serÃa; y siéndolo, quizá lo fuera; pero como no fue asà tampoco lo es asá. ¡Es lógico!
-Estaba pensando -dijo Alicia muy cortésmente-en cuál serÃa la mejor manera de salir de este bosque: se está poniendo muy oscuro.
¿QuerrÃais vosotros indicarme cuál es el camino! Pero los dos gordezuelos tan sólo se miraron, sonriendo ladinos. Tanto se parecÃan a dos colegiales grandullones que Alicia se encontró de golpe señalando con el dedo a Tweedledum y llamándole -¡iAlumno número uno!
-¡De ninguna manera! -se apresuró a gritar Tweedledum cerrando la boca luego con la misma brusquedad.
-¡Alumno número dos! -continuó Alicia, señalando esta vez a Tweedledee, segura de que iba a responderle en seguida gritando «¡Por el contrario!» como en efecto sucedió.