A traves del espejo
A traves del espejo Así que los dos hermanos se adelantaron mano a mano en el bosque y volvieron de allí al minuto con los brazos cargados de toda clase de cosas... tales como cojines, mantas, esteras, manteles, ollas, tapaderas y cubos de carbón...
-Espero que tengas buena mano para sujetar con alfileres y atar con cordeles -advirtió Tweedledee-porque hemos de ponernos todas y cada una de estas cosas de la manera que sea.
Más tarde, Alicia solía comentar que nunca había visto un jaleo mayor que el que armaron aquellos dos por tan poca cosa... y la cantidad de objetos que hubieron de ponerse encima... y el trabajo que le dieron haciéndole atar cordeles y sujetar botones... -La verdad es que cuando terminen se van a parecer más a dos montones de ropa vieja que a cualquier otra cosa-se dijo Alicia, mientras se afanaba por enrollar un cojín alrededor del cuello de Tweedledee, -para que no puedan cortarme la cabeza -según dijo aquél.
-Ya sabes -añadió con mucha gravedad-que es una de las cosas más malas que le pueden ocurrir a uno en un combate... que le corten a uno la cabeza.
Alicia rió con gusto, pero se las arregló para disimular las carcajadas con una tosecita por miedo a herir sus sentimientos.