A traves del espejo
A traves del espejo -¡Es el cuervo! -gritó Tweedledum con un chillido de alarma y en el acto los dos hermanos salieron de estampía y desaparecieron en el bosque. Alicia corrió un poco también y se detuvo bajo un corpulento árbol. --No creo que pueda dar conmigo aquí -pensó- es demasiado grande como para poder penetrar entre estos árboles; pero ya me gustaría que no aletease de esa manera... está levantando un huracán en el bosque... ¡allí va un mantón que se le habrá volado a alguien!