A traves del espejo
A traves del espejo -¡¿Cómo podrá tejer al tiempo con tantas agujas?! -se preguntaba la niña, desconcertada. -Y a cada minuto saca más y más..., ¡ni que fuera un puercoespÃn!
-¿Sabes remar? -le preguntó la oveja, pasándole un par de agujas de tejer mientras le hablaba.
-SÃ, un poco... pero no en tierra... y tampoco con agujas de tejer... --empezó a excusarse Alicia cuando de pronto las que tenÃa en las manos empezaron a convertirse en remos y se encontró con que estaban las dos abordo de un bote, deslizándose suavemente por la orilla del rÃo: de forma que no le quedaba más remedio que intentarlo lo mejor que podÃa.
-¡Plumea! -le espetó la oveja, haciéndose con otro par de agujas. Esta indicación no le pareció a Alicia que requiriera ninguna contestación, de forma que no dijo nada y empuñó los remos. Algo muy raro le sucedÃa al agua, pensó, pues de vez en cuando los remos se le quedaban agarrados en ella y a duras penas lograba zafarlos.
-¡Plumea, plumea! -volvió a gritarle la oveja, tomando aún más agujas. --Que si no vas a pescar pronto un cangrejo.
-¡Una monada de cangrejito! -pensó Alicia, ilusionada. -Eso sà que me gustarÃa.