A traves del espejo
A traves del espejo -¡¿Comprar?! -repitió Alicia con un tono de voz entre asombrado y asustado... pues los remos, la barca y el río se habían esfumado en un instante y se encontraba de nuevo en la pequeña y oscura cacharrería de antes.
-Querría comprarle un huevo, por favor -dijo al cabo con timidez. -¿A cuánto los vende?
-A cinco reales y un ochavo el huevo... y a dos reales la pareja. -¿Entonces dos cuestan más barato que uno? -preguntó Alicia, asombrada, sacando su monedero.
-Es que si compras dos huevos tienes que comerte los dos -explicó la oveja.
-En ese caso, me llevaré sólo uno, por favor -concluyó Alicia, colocando el dinero sobre el mostrador; pues estuvo pensando que --Vaya una a saber si están todos buenos.
La oveja tomó el dinero y lo metió en una caja. Dijo luego: -Nunca le doy a mis clientes nada con la mano... eso no estaría bien... has de cogerlo tu misma-. Y con esto se fue hacia el otro extremo de la tienda y colocó el huevo de pie sobre un estante.