A traves del espejo
A traves del espejo -¡Qué hermoso cinturón tiene usted! -observo Alicia súbitamente (pues pensó que ya habÃan hablado más que suficientemente del tema de la edad; y además, si de verdad iban a turnarse escogiendo temas, ahora le tocaba a ella). -Digo más bien... -se corrigió pensándolo mejor-qué hermosa corbata, eso es lo que quise decir...no, un cinturón, me parece... ¡Ay, mil perdones: no sé lo que estoy diciendo! -añadió muy apurada al ver que a Humpty Dumpty le estaba dando un ataque irremediable de indignación, y empezó a desear que nunca hubiese escogido ese tema. -¡Si solamente supiera -concluyó para sà misma- cual es su cuello y cuál su cintura!
Evidentemente, Humpty Dumpty estaba enfadadÃsimo, aunque no dijo nada durante un minuto o dos. Pero cuando volvió a abrir la boca fue para lanzar un bronco gruñido.
-¡Es... el colmo... del fastidio -pudo decir al fin-esto de que la gente no sepa distinguir una corbata de un cinturón!
-Sé que revela una gran ignorancia por mi parte -confesó Alicia con un tono de voz tan humilde que Humpty Dumpty se apiadó.
Es una corbata, niña; y bien bonita que es, como tu bien has dicho. Es un regalo del Rey y de la Reina. ¿Qué te parece eso?
-¿De veras? -dijo Alicia encantada de ver que habÃa escogido después de todo un buen tema.