Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo —¡A ver, a ver! ¿A ti qué te parece que es? —exclamó ansiosamente el unicornio—. ¡A qué no lo adivinas! ¡Yo desde luego no pude hacerlo!

El león contempló a Alicia cansinamente.
—¿Eres animal…, vegetal…, o mineral…? —preguntó, bostezando a cada palabra.
—¡Es un monstruo fabuloso! —gritó el unicornio antes de que Alicia pudiera contestar nada.
—Entonces, pasa ese pastel de frutas, monstruo —repuso el león, tendiéndose en el suelo y apoyando el mentón sobre las patas—. Y sentaos vosotros dos también (al Rey y al unicornio), ¡a ver si no hacemos trampas con el pastel!
El Rey se sentÃa evidentemente muy incómodo de tener que sentarse entre las dos grandes bestias; pero no podÃa sentarse en ningún otro lugar.
—¡Qué pelea podrÃamos tener ahora por la corona!, ¿eh? —comentó el unicornio mirando de soslayo a la corona, que comenzaba a sacudirse violentamente sobre la cabeza del Rey, de tanto que estaba temblando.
—GanarÃa fácilmente —declaró el león.
—¡No estés tan seguro! —replicó el unicornio.
—¡Cómo! ¡Pero si te he perseguido por todo el pueblo! ¡So gallina! —replicó el león furiosamente, casi poniéndose en pie mientras lo increpaba asÃ.