Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo Al llegar a este punto, el Rey los interrumpió para impedir que reanudaran la pelea; estaba muy nervioso y desde luego le temblaba la voz.
—¿Por todo el pueblo? —preguntó— pues no es poca distancia. ¿Fuisteis por el puente viejo o por el mercado? Por el puente viejo es por donde queda la mejor vista.
—Yo sà que no sabrÃa decir por dónde fuimos —gruñó el león, echándose otra vez por el suelo—. HacÃa demasiado polvo para ver nada. ¡Cuánto tarda el monstruo cortando ese pastel!
Alicia se habÃa sentado al borde de un pequeño arroyo con la gran fuente sobre las rodillas y trabajaba diligentemente con el cuchillo.
—¡Pero qué fastidio! —dijo, dirigiéndose al león (se estaba acostumbrando bastante a que la llamaran «monstruo»)—. Ya he cortado varios trozos, pero ¡todos se vuelven a unir otra vez!
—Es que no sabes cómo hacerlo con pasteles del espejo —observó el unicornio—. Reparte los trozos primero y córtalos después. Aunque esto le parecÃa una tonterÃa, Alicia se puso de pie, obedientemente, y pasó la fuente a unos y otros; el pastel se dividió solo en tres partes mientras lo pasaba.
—Ahora, córtalo en trozos —indicó el león cuando hubo vuelto a su sitio con la fuente vacÃa.