Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo los ojos encendidos como carbones.
Aquel que parecÃa anonadado por su desgracia
y mecÃa su cuerpo consolándose…
Susurrando murmullos y bisbiseos,
como si tuviera la boca llena de pastas,
y que resoplaba como un búfalo…,
aquella tarde apacible de antaño…,
asoleándose sentado sobre una cerca.
Al llegar a las últimas palabras de la balada, el caballero recogió las riendas y volvió la cabeza de su corcel por el camino por donde habÃan venido.
—Sólo te quedan unos metros más —dijo— bajando por la colina y cruzando el arroyuelo aquél, entonces serás una reina…, pero antes te quedarás un poco aquà para decirme adiós, ¿no? —añadió al ver que Alicia volvÃa la cabeza muy ansiosa en la dirección que le indicaba—. No tardaré mucho. ¡PodrÃas esperar aquà y agitar el pañuelo cuando llegue a aquella curva! Es que, ¿comprendes?, eso me animarÃa un poco.
—Pues claro que esperaré —le aseguró Alicia—y muchas gracias por venir conmigo hasta aquÃ, tan lejos…, y por la canción…, me gustó mucho…
—Espero que sà —dijo el caballero con algunas dudas—: no lloraste tanto como habÃa supuesto.
Y diciendo esto se dieron la mano y el caballero se alejó pausadamente por el bosque.