Alicia a través del espejo
Alicia a travĂ©s del espejo —No tardarĂ© mucho en verlo despedido, supongo —se dijo Alicia mientras le seguĂa con la vista—. ¡AhĂ va! ¡De cabeza, como de costumbre! Pero parece que vuelve a montar con bastante facilidad…, eso gana con colgar tantas cosas de la silla…
Y asĂ continuĂł hablando consigo misma mientras contemplaba cĂłmo iba cayendo ya de un lado ya del otro a medida que el caballo seguĂa cĂłmodamente al paso. DespuĂ©s de la cuarta o quinta caĂda llegĂł a la curva y entonces Alicia agitĂł el pañuelo en el aire y esperĂł hasta que se perdiera de vista.
—Ojalá que eso lo animara —dijo, al mismo tiempo que se volvĂa y empezaba a correr cuesta abajo—. Y ahora, ¡a por ese arroyo y a convertirme en Reina! ¡QuĂ© bien suena eso! —y unos cuantos pasos más la llevaron a la linde del bosque.
—¡La octava casilla al fin! —exclamó dando un salto para salvar el arroyo y cayendo de bruces…
…sobre una pradera tan suave como si fuese de musgo, con pequeños macizos de flores diseminados por aquà y por allá.
—¡Ay! ¡Y quĂ© contenta estoy de estar aquĂ!