Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo sean ellas las que fueren!
¡Vengan y coman todas conmigo,
con la Reina roja y la Reina blanca!
Y cientos de voces se unieron entonces coreando:
¡llenad las copas hasta rebosar!
¡Adornad las mesas de botones y salvado!
¡Poned, gatos en el café y ratones en el té!
¡Y libemos por la Reina Alicia,
no menos de treinta veces tres!
Siguió luego un confuso barullo de «vivas» y de brindis y Alicia pensó: «Treinta veces tres son noventa, ¿me pregunto si alguien estará contando?»
Al minuto siguiente volvió a reinar el mayor silencio y la misma estridente voz de antes empezó a cantar una estrofa más:
¡Oh criaturas del espejo,
clamó Alicia. Venid y acercaros a mí!
¡Os honro con mi presencia
y os regalo con mi voz!
¡Qué alto privilegio os concedo
de cenar y merendar conmigo,
con la Reina roja y con la Reina blanca!
Otra vez corearon las voces:
¡Llenemos las copas hasta rebosar,
con melazas y con tintas,
o con cualquier otro brebaje
igualmente agradable de beber!