Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo Y los camareros pusieron una pierna de cordero delante de Alicia, que se la quedó mirando un tanto asustada porque nunca se habÃa visto en la necesidad de trinchar un asado en su vida.

—Pareces un tanto cohibida, permÃteme que te presente a la pierna de cordero —le dijo la Reina roja—: Alicia…, Cordero; Cordero…, Alicia.
La pierna de cordero se levantó en su fuente y se inclinó ligeramente ante Alicia; y Alicia le devolvió la reverencia no sabiendo si debÃa de sentirse asustada o divertida por todo esto.
—¿Me permiten que les ofrezca una tajada? —dijo tomando el cuchillo y el tenedor y mirando a una y a otra reina.
—¡De ningún modo! —replicó la Reina roja muy firmemente— SerÃa una falta de etiqueta trinchar a alguien que nos acaba de ser presentado. ¡Qué se lleven el asado!
Y los camareros se lo llevaron diligentemente, poniendo en su lugar un gran budÃn de ciruelas.
—Por favor, que no me presenten al budÃn —se apresuró a indicar Alicia— o nos quedaremos sin cenar. ¿QuerrÃan que les sirviese un poquito?
Pero la Reina roja frunció el entrecejo y se limitó a gruñir severamente: