Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo El pobre Rey, poniendo cara de considerable desconcierto y contrariedad, intentó luchar con el lápiz durante algún tiempo sin decir nada; pero Alicia era demasiado fuerte para él y al final jadeó:
—¡Querida! Me parece que no voy a tener más remedio que conseguir un lápiz menos grueso. No acabo de arreglármelas con este, que se pone a escribir toda clase de cosas que no responden a mi intención…
—¿Qué clase de cosas! —interrumpió la Reina, examinando por encima el cuaderno (en el que Alicia habÃa anotado el caballo blanco se está deslizando por el hierro de la chimenea. Su equilibrio deja mucho que desear)—. ¡Eso no responde en absoluto a tus sentimientos!

Un libro yacÃa sobre la mesa, cerca de donde estaba Alicia, y mientras ésta seguÃa observando de cerca al Rey (pues aún estaba un poco preocupada por él y tenÃa la tinta bien a mano para echársela encima caso de que volviera a darle otro soponcio) comenzó a hojearlo para ver si encontraba algún párrafo que pudiera leer, —…pues en realidad parece estar escrito en un idioma que no conozco—se dijo a sà misma.
Y en efecto, decÃa asÃ:
