Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo El Rey se dejó caer inmediatamente de espaldas y se quedó tan quieto como pudo; Alicia se alarmó entonces un poco al ver las consecuencias de lo que habÃa hecho y se puso a dar vueltas por el cuarto para ver si encontraba un poco de agua para rociársela. Lo único que pudo encontrar, sin embargo, fue una botella de tinta y cuando volvió con ella a donde estaba el Rey se encontró con que ya se habÃa recobrado y estaba hablando con la Reina; ambos susurraban atemorizados y tan quedamente que Alicia apenas si pudo oÃr lo que se decÃan.
El Rey estaba entonces diciéndole a la Reina:
—¡Te aseguro, querida, que se me helaron hasta las puntas de los bigotes!
A lo que la Reina le replicó:
—¡Pero si no tienes ningún bigote!
—¡No me olvidaré jamás, jamás —continuó el Rey— del horror de aquel momento espantoso!
—Ya verás como sà lo olvidas —convino la Reina— si no redactas pronto un memorandum del suceso.
Alicia observó con mucho interés cómo el Rey sacaba un enorme cuaderno de notas del bolsillo y empezaba a escribir en él. Se le ocurrió entonces una idea irresistible y cediendo a la tentación se hizo con el extremo del lápiz, que se extendÃa bastante más allá por encima del hombro del Rey, y empezó a obligarle a escribir lo que ella querÃa.