Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo Más tarde Alicia dirÃa que nunca en toda su vida habÃa visto una cara como la que puso el Rey entonces, cuando se encontró suspendido en el aire por una mano invisible que además le estaba quitando el polvo. Estaba demasiado atónito para emitir sonido alguno, pero se le desorbitaban los ojos y se le iban poniendo cada vez más redondos mientras la boca se le abrÃa más y más; a Alicia empezó a temblarle la mano de la risa que le estaba entrando de verlo asà y estuvo a punto de dejarlo caer al suelo.
—¡Ay, por Dios, no pongas esa cara, amigo! —exclamó olvidándose por completo de que el Rey no podÃa oÃrla.
—¡Me estás haciendo reÃr de tal manera que apenas si puedo sostenerte con la mano! ¡Y no abras tanto la boca que se te va a llenar de cenizas!… ¡Vaya! Ya parece que está bastante limpio —añadió mientras le alisaba los cabellos y lo depositaba al lado de la Reina.