Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo —Me… lanzó… por… los aires —jadeó la Reina, que aún no habÃa recobrado del todo el aliento.
—Procura subir aquà arriba… por el camino de costumbre… ten cuidado… ¡No dejes que una explosión te haga volar por los aires!
Alicia observó al Rey blanco mientras este trepaba trabajosamente de barra en barra por el guardafuegos, hasta que por fin le dijo:

—¡Hombre! A ese paso vas a tardar horas y horas en llegar encima de la mesa. ¿No serÃa mejor que te ayudase un poco?
Pero el Rey siguió adelante sin prestarle la menor atención. Era evidente que no podÃa ni oÃrla ni verla.
Asà pues, Alicia lo cogió muy delicadamente y lo levantó por el aire llevándolo hacia la mesa mucho más despacio de lo que habÃa hecho con la Reina, para no sobresaltarlo; pero antes de depositarlo en ella quiso aprovechar para limpiarlo un poco pues estaba realmente cubierto de cenizas.