Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo Durante algunos minutos Alicia permaneció allà sin decir palabra, mirando el campo en todas direcciones…
¡Y qué campo más raro era aquél! Una serie de diminutos arroyuelos lo surcaban en lÃnea recta de lado a lado y las franjas de terreno que quedaban entre ellos estaban divididas a cuadros por unos pequeños setos vivos que iban de orilla a orilla.
—¡Se dirÃa que está todo trazado como sà fuera un enorme tablero de ajedrez —dijo Alicia al fin—. Debiera de haber algunos hombres moviéndose por algún lado… y ¡ahà están! —añadió alborozada, y el corazón empezó a latirle con fuerza a medida que iba percatándose de todo—. ¡Están jugando una gran partida de ajedrez! ¡El mundo entero en un tablero!…, bueno, siempre que estemos realmente en el mundo, por supuesto. ¡Qué divertido es todo esto! ¡Cómo me gustarÃa estar jugando yo también! ¡Como que no me importarÃa ser un peón con tal de que me dejaran jugar…! Aunque, claro está, que preferirÃa ser una reina.
Al decir esto, miró con cierta timidez a la verdadera Reina, pero su compañera sólo sonrió amablemente y dijo:
—Pues eso es fácil de arreglar. Si quieres, puedes ser el peón de la Reina blanca, porque su pequeña, Lirio, es demasiado niña para jugar; ya sabes que has de empezar a jugar desde la segunda casilla; cuando llegues a la octava te convertirás en una Reina…