Alicia a través del espejo
Alicia a través del espejo —Entonces espero que se le haya curado el dedo aquel —contestó Alicia muy cortésmente mientras cruzaba ella también el arroyo en pos de la Reina.
—¡Ay, está mucho mejor! —gritó la Reina y la voz se le iba elevando hasta convertirse en un gritito muy agudo, mientras continuaba diciendo:
—¡Mucho mee-ejor! ¡Mee-jor! ¡Mee-ee-jor! ¡Mee…eeh!
(Esto último terminó en un auténtico balido, tan de oveja que Alicia se quedó de una pieza.)
Miró a la Reina y le pareció como si se hubiera envuelto de golpe en lana. Alicia se frotó los ojos y miró de nuevo. No podÃa explicarse lo que habÃa sucedido. ¿Se encontraba acaso en una tienda? ¿Y era aquello verdaderamente… y estaba ahÃ, de verdad, una oveja sentada al otro lado del mostrador? Por más que se frotara los ojos esa era la única explicación que podÃa dar a lo que estaba viendo: estaba en el interior de una pequeña tienda, bastante oscura, apoyando los codos sobre el mostrador y contemplando enfrente suyo a una vieja oveja sentada en una butaca, tejiendo y levantando la vista de vez en cuando para mirarla a través de un par de grandes anteojos.
—¡Qué es lo que quieres comprar? —le preguntó al fin la oveja, levantando la vista de su labor.
—Aún no estoy del todo segura —le contestó Alicia muy cortésmente.